Con todo el optimismo y la alegría de sentirse curado, llegó hoy en la mañana a su casa el joven cubano Henry Shorex, el paciente 19 en quedar contagiado con el nuevo coronavirus, según las frías estadísticas que lleva el Ministerio de Salud Pública de Cuba.
Los últimos 28 días los pasó ingresado y en aislamiento en la sala de un hospital en La Habana, donde dice que no puede faltar su agradecimiento a los que hicieron el milagro de salvarlo.
«Gracias primero a Dios, que una vez más hace un milagro, a mis médicos, personal de enfermería, los jóvenes soldados del servicio militar que tanto me apoyaron, al personal de las ambulancias que me transportaron», escribió Shorex en su muro de Facebook, ya desde el calor de su hogar, en el municipio habanero de Guanabacoa.
Cuenta que cuando llegó a su barrio, los vecinos lo recibieron entre aplausos y gritos, al igual que cuando salió del hospital, donde sus compañeros de sala lo despidieron con una ovación que duró varios minutos.
«El coronavirus se puede derrotar. Yo lo derroté. No por ser un super héroe, sino por ser ciudadanamente correcto, cumplir con todas las medidas y nunca, pero nunca perder la fe, el positivismo y la sonrisa aún cuando quería llorar», agregó en su post en la citada red social.
Dice que para él fue muy triste ser un paciente con coronavirus, sobre todo porque «el costo psicológico y emocional fue muy fuerte».
«El temor por los míos, por lo que pudiera pasar, por los sueños sin cumplir, por los tantos besos que nunca dí. Por el amor que me perdí. Esta maldita enfermedad me arrebató 28 días de mi vida, cubrió de tristeza a quienes más quiero», comentó Shorex.
Ahora dice que puede, en medio de tanta tragedia, sentirse feliz, pues no resultó contagiado ninguno de sus contactos y que al menos ellos «no sufrieron físicamente esta desgracia».
«Creo que es de las cosas que más orgullo me dará en la vida (…) el paciente 19 no existe más», concluyó.
En medio de tanta tragedia, los testimonios de los pacientes recuperados o las imágenes de cuando finalmente salen del hospital son sumamente reconfortantes y conmovedores.


