Según el reporte de la agencia de noticias AP, varias compañías médicas alemanas se comenzaron a interesar en las ultimas semanas en esta vacuna producida en Cuba, ante el empeoramiento de la crisis del coronavirus en Alemania.
Ante la imposibilidad de comprar la patente para comenzar a producir en el país el Interferón Alfa 2B, decidieron entonces importar dosis de este fármaco en cantidades suficientes para alrededor de 10 mil pacientes, teniendo como referencia que China había utilizado este medicamento como parte de sus tratamiento para pacientes con coronavirus.
La empresa cubana BioCubaFarma aseguró a las compañías interesadas que podría tener listo para su envío la cantidad suficiente de Interferón Alfa 2B para tratar a 5 mil pacientes y el plazo de entrega era de 25 días. Sin embargo, para poder comenzar a producir el pedido necesitaban de la aprobación de la entidad reguladora federal de medicamentos de Alemania para que esta permitiera su importación al país, lo que está prescrito en la Ley Alemana de Medicamentos.
Las compañías alemanas interesadas en realizar la compra comenzaron a contactar ministerios y autoridades sanitarias en el país para gestionar en el menor tiempo posible los permisos de importación.
La respuesta no fue la que esperaban, pues el Ministerio Federal de Salud de Alemania respondió que para importar productos farmacéuticos, estos debían cumplir con los requisitos oficiales para aprobar su utilización en el país que demostraran la «eficacia, seguridad y calidad del medicamento».
«Por el momento, no se puede decir que ninguna medicina sea efectiva contra la COVID-19. Además, en Alemania también se comercializan medicamentos que contienen el ingrediente activo Interferón Alfa», precisó el comunicado enviado a las empresas interesadas en realizar la compra a Cuba.
Una cosa queda clara: El Interferón Alfa 2B producido en Cuba no es la solución a la pandemia del coronavirus. El propio presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez, tuvo que salir a mediados de marzo a contrarrestar los rumores en las redes sociales de que Cuba tenía una cura para la pandemia. «El Interferón es un producto terapéutico, no es una vacuna», aclaró en La Habana.



