Dos italianos dueños del restaurante ‘Bella Ciao’ en La Habana están desde hace tres días ofreciendo pizzas y espaguetis gratis a casi 30 personas mayores de bajos recursos en el barrio de Buena Vista, en el municipio Playa, como forma de agradecimiento a los cubanos por tener una brigada de médicos en la región italiana de Lombardia, ayudando en su tierra natal a combatir el coronavirus.
En esta pequeña paladar, Aldo Amadori y Saverio Grisell, dos italianos que llevan casi 20 años residiendo en Cuba, ofrecen a sus comensales en el horario de almuerzo pizzas margaritas y espaguetis boloñesa de forma gratuita.
Ellos llegaron desde la región de la Toscana para abrir en Cuba la primera empresa mixta cubano-italiana de gastronomía en la Isla. En el año 2013, después de casi una década en el país, decidieron que era el momento de tener su propio restaurante y así nació ‘Bella Ciao’.
«Debemos estar unidos para ganar esta batalla al coronavirus… sino no llegamos a ninguna parte», comentó Saverio, mientras se fumaba un cigarro en una de las mesas de su restaurante, que en las ultimas semanas ha visto sus mesas totalmente vacías.
«Cuba envió médicos a Italia para ayudarnos y lo poco que podemos hacer nosotros ahora es responder con los recursos que tenemos», aclara Aldo.
Debido a la situación sanitaria el restaurante solo ofrece servicios de comida para llevar o a domicilio. Sin embargo, desde hace 3 días, Aldo y Saverio lograron hacer un listado de 29 personas mayores de su localidad con bajo recursos, a las que cada mediodía les están garantizando su almuerzo y se los entregan en sus casas.
Lo que antes era un espacio lleno de niños jugando por sus jardines y domingos de peña de fútbol, hoy es un lugar callado. Los clientes que vienen por estos días ordenan desde el carro o esperan en una de las mesas de la entrada, luego de lavarse las manos con hipoclorito.
De los 30 trabajadores que tienen habitualmente contratados solo quedan muy pocos. Una mesera que espera atenta a los carros que llegan para hacer algún pedido y dos cocineros para preparar los encargos.
“Ahora mismo, comercialmente, estamos perdiendo, pero estamos abiertos para prestar un servicio. Hay gente que no puede moverse de casa. Las personas mayores son las más afectadas y corren más riesgo si salen a comprar comida. De esta manera, no tienen que ir a la tienda, disminuye el riesgo para ellos y para todos”, explica Aldo.
“No es una ayuda grandísima. No soy millonario, pero es lo que puedo hacer. También es una forma egoísta. Lo hago por mí mismo. Me siento bien ayudando a los demás. Es una forma cristiana egoísta. No soy católico. Pero yo creo que la religión católica es una forma egoísta. Ayudando a los demás, te ayudas a ti mismo. Es una forma casi egoísta”, dice Saverio.
