Ana Fidelia Quirot Moret, una de las más destacadas deportistas y medallista olímpica cubana especializada en el atletismo, se ha dado a la tarea de coser nasobucos desde su propia casa con el objetivo de contribuir a la situación en la que se encuentra su país debido al brote de coronavirus.
“Me siento feliz de poder aportar a la prevención de esta terrible pandemia con los nasobucos hechos por mí. Y no pararé hasta que esto termine”, escribió en Facebook la exdeportista.
«Ana Fidelia Quirós no sólo es grande como atleta, es inmensa de alma. La gran figura mundial de los 400 y 800 metros planos a fines de los 80 y mediados de los 90 hace su aporte desde casa en la batalla cubana contra la pandemia de la COVID 19″, señala una nota al respecto publicada por el medio oficialista Cubadebate.
Cuando en Cuba crecen los positivos por el nuevo coronavirus y ya se ha confirmado el primer caso de transmisión local, Ana Fidelia considera que debe aflorar los mejores valores de nuestra sociedad para ayudar al sistema de salud en la contención de la pandemia.
“La idea surge a raíz de toda esta situación del coronavirus. A mí me gustan las manualidades y he aprovechado ahora para coser. No dispongo de muchos recursos, estoy trabajando con retazos y pedazos de tela, aunque muchas amistades me han llamado y me han dicho que me traen la tela para que yo les haga los nasobucos”, asegura Ana Fidelia, quien ya ha confeccionado alrededor de 50 piezas.
“Los he repartido entre los vecinos, a amistades que trabajan atendiendo a la población, y seguiré hasta que tenga materiales”, apunta la subtitular olímpica de Atlanta 1996, quien ha llevado en silencio su pasión por la costura.
“Me preocupan las colas. Las personas tienen que ser conscientes del peligro. Si se contagia uno, la familia está en riesgo. No basta solo con contar con hospitales, doctores y medicamentos. La gente debe entender que es momento de estar en casa. Todo no se le puede dejar a la policía, aunque ellos tienen un deber que cumplir», remarcó la atleta.
“El que entre aquí debe lavarse las manos y usar hipoclorito. El 23 que fue mi cumpleaños les dije a todos mis amigos que nadie viniera a verme. Estuve contestando el teléfono y respondiendo por las redes sociales los mensajes que me mandaron. Me tomé una botellita de vino con mis hijas y mi familia. ¿Y quieres que te diga algo? Me sentí más acompañada así que en otras ocasiones”, concluyó.


