El Gobierno cubano respondió hace solo unos minutos a los miles de cubanos que piden el cierre inmediato de las fronteras, dejando claro que aunque no descartan utilizar más adelante «medidas extremas de aislamiento», de momento el cierre del espacio aéreo y los puertos solo se decidirá «cuando la magnitud de contagios en el país sea considerable», asegurando que esto solo provocaría «pánico en la población».
Según explicaron las autoridades sanitarias en una comparecencia ante la prensa, por la preocupación de la población sobre el continuo arribo de vuelos cargados de turistas, de momento solo se están «diseñando nuevas medidas de control ante la enfermedad, previniendo posibles escenarios futuros».
Sin embargo, se negaron a ofrecer detalles sobre esta «medidas», alegando que «no es prudente adelantarlas en estos momentos, hasta que no se encuentren aprobadas por el grupo nacional que está encargado».
??Se aseguró a la prensa que mientras no exista un caso autóctono de #Cuba no se tomarán medidas como el cierre de fronteras ni el cese de actividades laborales y educacionales. La acción se enfoca a la prevención y control ante un posible contagio del #coronavirus #COVID19 pic.twitter.com/yOFJMJuf17
— Radio Rebelde – Cuba (@radiorebeldecu) March 19, 2020
«El cierre de fronteras es una medida que se tomará en el momento que sea necesario. NO se encuentra descartada para la protección de nuestro país, pero el Equipo Técnico ha considerado que actualmente NO es necesaria atendiendo al nivel de transmisión e introducción que ha tenido la enfermedad COVID-19 en Cuba. Cuando se requiera de esta acción se aplicará e informará», agregaron las autoridades cubanas en su declaración oficial sobre el tema.
De esta forma, el Gobierno cubano deja claro que no suspenderá la entrada de viajeros a Cuba de ningún país, ni siquiera de China, Italia, Irán o España, las naciones más contagiadas por la epidemia.
Cuba no posee los instrumentos primarios para proteger a sus ciudadanos ante la enfermedad. No existen geles antibacteriales para las manos y las autoridades sanitarias insisten en que la población fabrique sus propios nasobucos cortando pedazos de tela de ropas viejas y consiéndole tiras para poder amarrarlos. El agua y el jabón escasean severamente, y la propia Ministra de Comercio Interior ha reconocido que hasta junio no se estabilizará la producción de productos de aseo e higiene.
Al igual que otros cientos de países en el mundo, Cuba tiene el coronavirus dentro de sus fronteras, con reportes de 11 casos positivos, seis nacionales y cinco extranjeros. Uno de ellos falleció, un turista italiano que visitaba la isla.
En la actualidad, 356 personas, 101 de ellas son extranjeros, se mantienen recluidas en instituciones médicas cubanas a la espera de confirmar si son casos positivos o no.
Mientras, más de 25,000 personas están bajo escrutinio en el extenso sistema de salud primaria de Cuba, por su contacto casual con alguna persona sospechosa de la enfermedad.
Aunque la población ha comenzado a presionar al Gobierno exigiendo que se aumenten las medidas de prevención, como el cierre de fronteras, suspensión de las clases o la asistencia a los trabajos, las autoridades siguen haciendo oídos sordos a estos reclamos.
La respuesta del Gobierno ya resulta repetitiva, alegando que creen que no es momento para medidas de choque, porque el remedio podría ser peor que la enfermedad.


