Hoy, a las 12.01 de la madrugada entró en vigor la prohibición del presidente Donald Trump que suspende los vuelos chárter directos desde ciudades estadounidenses y las provincias cubanas, con excepción de La Habana.
En la noche ayer, 9 de marzo, fueron despedidos en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero, Matanzas, los últimos pasajeros que volaron a Miami desde el interior de Cuba en un vuelo chárter. Con ellos cerraba el plazo dado el pasado 10 de enero por el Departamento de Estados de EEUU de 60 días para suspender por completo las rutas a nueve aeropuertos cubanos.
Desde este martes solo será posible volar desde los Estados Unidos hacia el Aeropuerto José Martí de La Habana. También entran en vigor las nuevas restricciones en el numero de viajes, los cuales han sido limitado a 3600 vuelos, de ida y vuelta, anuales.
La medida del presidente Donald Trump rompe con los permisos otorgados por su antecesor, Barack Obama. Con ello aumentaron las aerolíneas y vuelos entre la isla y los Estados Unidos. La mayor parte de las terminales al interior de Cuba llegaron a recibir hasta cinco vuelos semanales.
Los cubanos que ya no pueden volar de manera directa a Camagüey, Cayo Coco, Cayo Largo, Cienfuegos, Holguín, Manzanillo, Matanzas, Santa Clara y Santiago de Cuba.
Las agencias de viajes aún no han anunciado su nueva política de precios, pero es evidente que poco a poco comenzarán a subir los boletos pues los vuelos podrían verse saturados ya que resulta insuficiente la cantidad disponibles de asientos ante la eliminación del resto de los destinos dentro de la isla.
Las reacciones entre los cubanos residentes en Estados Unidos no se han hecho esperar y existe una gran incertidumbre entre ellos, quienes ya desde finales de 2019 vieron suspendidos los vuelos regulares directos hacia el interior de su tierra natal después de haber sido restablecidos en 2016, luego de una interrupción de 55 años.
Las informaciones indican un incremento en la demanda de pasajes en Miami, y los afectados recuerdan los tiempos de George W. Bush, quien en 2004 limitó los viajes directos a Cuba a solo una visita cada tres años. Ahora, otra vez, se valoran las opciones de viajar por un tercer país, lo que dificulta y encarece las visitas a sus familias.
La reducción de los viajes va a elevar el precio de los pasajes como resultado de la disminución de los vuelos y la competencia entre las aerolíneas, destacó Reportur, sitio de noticias de turismo en América Latina.
