A partir del próximo mes de marzo las personas que boten escombros en lugares públicos en La Habana serán multadas con hasta 3.000 pesos cubanos, lo cual equivale a unos 120 dólares, cifra muy superior a lo que cobra un trabajador estatal en un mes de trabajo.
El sector estatal no quedará exento de las multas por botar escombros en lugares públicos
Según se ha podido conocer, la medida se aplicará tanto para familias como para entidades estatales y privadas, las que, según estableció el gobierno provincial, serán las máximas responsables del destino de los escombros generados por acciones constructivas en sus respectivos inmuebles.
Una nota al respecto publicada en Tribuna de La Habana señala que solamente se podrá botar escombros en los lugares establecidos para ese fin en cada consejo popular, los cuales no coincidirán en ninguna ocasión con los depósitos de basura doméstica.
En el caso de los residentes de los municipios de La Habana Vieja y Centro Habana, pueden contratar el servicio de recogida a la Empresa Aguas de La Habana, la cual posee mecanismos para procesarlos y reutilizarlos. A su vez, en los restantes municipios se deberá coordinar la recogida mediante la Dirección Provincial de Higiene.
De igual manera, la norma establece que los directivos de las entidades estatales son los responsables tanto de la limpieza y embellecimiento de sus establecimientos, como de sus inmediaciones.
“Se desarrollarán sistemáticamente acciones movilizativas dirigidas a mantener la limpieza en la comunidad en las que se convocará a depositar los desechos domésticos en los puntos de recolección establecidos al efecto y en los horarios de 6:00 p.m. a 10:00 p.m”, añade la nota.
De acuerdo a Tribuna de La Habana, el personal encargado de la recogida de desechos que incumpla con su deber, recibirá una multa de hasta 1.500 CUP.
El manejo de los desechos es uno de los principales problemas de la capital cubana, a tal punto, a tal punto que el presidente designado cubano Miguel Díaz-Canel expresó en 2018 que el problema debía resolverse sin prejuicios, incluso si la solución venía de la mano de inversores extranjeros.


